MANIPULACIÓN Y DEFORMACIÓN EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Vivimos en un ecosistema mediático que ha dejado de cumplir las funciones básicas que justificaban su existencia: informar, formar y entretener. Hoy, la televisión, la prensa y las redes sociales deforman, empobrecen y cohíben. No muestran la realidad: la editan, la dramatizan, la convierten en mercancía emocional. Lo más inquietante no es la manipulación en sí, sino la normalidad con la que se acepta. Millones de personas consumen ficción emocional creyendo que están viendo vida real, titulares diseñados para provocar creyendo que están leyendo periodismo, y vídeos de treinta segundos creyendo que están adquiriendo conocimiento. Y todo esto sucede sin que exista una resistencia cultural organizada , como si la deformación fuese un fenómeno natural, inevitable, casi meteorológico. La televisión clásica, con todos sus excesos, al menos conservaba una noción de oficio, una invitación a descubrir la literatura, al debate del altura, a la élite cultural. Del 1,2,3...