LA LLAMADA A LA DEFENSA DE LA DIGNIDAD HUMANA
En la Historia han existido momentos de despertar colectivo en los que la sociedad se ha alzado ante la injusticia, la mentira y el dolor, en defensa de la Dignidad Humana. Las revoluciones europeas y americana, la lucha contra la esclavitud, la derrota de los regímenes totalitarios: son instantes de claridad en los que alguien ha proclamado con firmeza moral: “Esto está mal. No puede seguir así. No podemos descansar hasta su erradicación.” Sin embargo, pareciera que con la caída del Muro de Berlín y la llegada de las democracias modernas la Historia hubiese alcanzado un límite, un punto en el que la realidad del mundo solo se administra políticamente, diplomáticamente, tecnocráticamente. Es sin duda un avance la progresiva desaparición de los conflictos bélicos entre Estados. Pero el progreso y el llamado “estado del bienestar” —para los pocos que realmente lo disfrutan— han sumergido la conciencia en un sueño cómodo, donde eliminar la desigualdad, la injusticia o el error racion...