UN CIELO NUEVO PARA UNA NUEVA TIERRA

¡Bienvenidos! Este Blog nace de una vida entera de lecturas, intuiciones y desvelos, pero sobre todo de estos últimos tres años que los Hados —con su ironía habitual— han convertido en un “desierto vital”, una “noche oscura del alma”. 

Apartados del mundanal ruido, casi a la fuerza, hemos tenido por fin ocasión de mirarnos de frente y, siguiendo el viejo lema délfico, conocernos algo mejor a nosotros mismos para comprender mejor el Universo y a los Dioses. 

 No pretendemos pontificar. Estas páginas son solo reflexiones personales que quizá puedan servir a otros. Como escribió Antonio Machado: ¡Tartarín en Koenigsberg, con el puño en la cabeza, todo lo llegó a saber!


No ofrecemos una Crítica de la Razón, sino una alabanza de ella como instrumento de Crítica Cultural. Y lo hacemos desde la Prisca Philosophia: el Platonismo y su estirpe neoplatónica, el Hermetismo con su sincretismo fértil, y la Filosofía Perenne que atraviesa los siglos y renace, como el Monomito de Campbell, en nuevas formas artísticas y filosóficas. 

 Vivimos un Fin de Ciclo. La Edad Contemporánea agoniza entre convulsiones, o mejor dicho, por dolores de parto, y la ciudadanía se siente tan ajena a sus instituciones como los renacentistas al feudalismo o los revolucionarios al Antiguo Régimen. 

Peor aún: nuestras élites —capitalistas, políticas, tecnocráticas— integran y neutralizan cualquier intento de cambio, mientras nos mantienen hipnotizados por el Pan y Circo digital. 



 Ante ello proponemos un Nuevo Renacimiento: no solo un retorno a los Clásicos, sino a la sabiduría primordial de los Mitos y a su interpretación racional. 

Un Nuevo Humanismo, urgente, porque la educación actual fabrica trabajadores sin pensamiento crítico, incapaces de comprender la dignidad y el destino de la Humanidad. 

Y, ya que estamos en España, una Nueva Caballería que asuma el espíritu de Don Quijote frente a los nuevos Gigantes: industriales, digitales, ideológicos, políticos, periodísticos y culturales. Sin violencia en la carga, pero la firme decisión de perseguir los valores.

El Maelstrom se repite porque arrastramos creencias y estructuras mentales que vienen desde Babilonia, y sumergen nuestra disgregada psique en una nueva Babel en la que no sabemos que estrato moral, gnoseológico o relacionar perseguir. 

Instituciones que predican hermandad y paz se niegan a revisar sus principios, hoy ya inhumanos e inconexos, de manera racional y poniendo al Hombre, ese Gran Milagro, por sobre toda otra cosa.


El Monomito retorna, sí, y desde esa esperanza nos atrevemos a imaginar un futuro distinto, sin duda mejor. 

Pero la industria cultural, incapaz de ver lo singular en lo múltiple, convierte los mitos en franquicias y la liberación en consumo. Ese gesto —aunque tenga los días contados, como todo error, como todo intento de frenar la Historia— es siniestro. 

Antes de imaginar el porvenir, debemos atrevernos a borrar la pizarra, cartesianamente. Diseñar nuevas constelaciones de sentido, o eliminar nuestra contaminación interior para así poder guiarnos por la luz estelar del sentido que la propia naturaleza imprime en el mundo y en nosotros.

No se trata de derruir como un iconoclasta, sino despejar los sedimentos mentales, institucionales y simbólicos que hemos heredado sin examinarlos. Solo así pueden reaparecer las intuiciones primigenias, las que preceden a los dogmas, a las ideologías y a los sistemas agotados. 


Desde ese camino recto —más antiguo que Babilonia y más joven que el mañana— puede comenzar de nuevo la tarea: pensar, crear y vivir para un mundo que constantemente renace, y por lo tanto, también muere. Esos son nuestros principios. No tenemos otros. 

 Por eso nos plantamos: para que el futuro nazca, el pasado debe soltar sus "apestosas garras" de nuestras mentes y almas. 

 Mitad astronautas del porvenir, mitad profetas guiados por la Zarza Ardiendo, os invitamos —como Charlton Heston— a adentraros con nosotros en la Zona Prohibida, seguros de que más allá del Mar aguarda una Tierra Prometida.


P.D.: Las palabras que escribimos no son nunca contra nadie, sino a favor de todos. Pero aun ignorantes e imperfectos, rogamos disculpen nuestros errores, carentes de mala intención, y nos enseñen a hacer lo que debemos cada vez mejor.

Comentarios

  1. pues nada, ya tienes un grumete visitante. se agradece que no desaparezcan los clásicos blogs

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