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LA ODISEA, POR CHRISTOPHER NOLAN: AMOR Y MEMORIA, Y EL REPOSO DEL GUERRERO

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Existen tantas lecturas como lectores, y por lo tanto la de Nolan de Homero es solo una más. La nuestra -y la de los filósofos neoplatónicos Porfirio y Proclo , que iniciaron el análisis hermético de la Literatura- es que La Odisea , al igual que La Iliada son poemas cosmo-lógicos, esto es, que muestran la composición del cosmos, su orden, y el trayecto del alma humana por el plano físico.  En La Iliada, el alma celestial, la más bella de las mujeres, Helena, ya "ganada" por Paris en su famosos juicio, es "raptada" y encerrada en Troya, esto es: Por amor -el premio de Afrodita- cae del mundo celeste a la realidad material, podemos decir, es la piedra angular de la civilización.      Los esfuerzos de los Tirios por liberarla, para que lo entiendan, vienen a representar las Diez Plagas de Egipto : El empuje inevitable de la realidad para que el alma, que pertenece a lo celeste, regrese a su lugar de origen tras la experiencia material, el aprendizaje y la muerte...

EN DEFENSA DEL "EGO"

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Pocas palabras han sufrido tanta difamación en la espiritualidad contemporánea como “ego”.  Se le acusa de ser la fuente del sufrimiento, de la separación, de la ilusión, del conflicto, del ruido mental. Se le presenta como una interferencia, una sombra, un parásito psicológico que habría que disolver para acceder a la “verdadera” conciencia.  Pero esta visión —tan extendida en neognosticismos, neo‑tantrismos de aeropuerto y espiritualidades de consumo rápido— es una caricatura. Y, como toda caricatura, deforma hasta volver irreconocible lo que pretende describir.  El ego no es un enemigo interior: es el lugar donde tú eres tú. Es la interfaz entre la conciencia y el mundo , la estructura que permite que lo universal se exprese como singular.  Sin ego no hay carácter, memoria, estilo, voz, límites, creatividad, responsabilidad ni historia personal. Sin ego, no hay nadie que pueda despertar, porque ¿quién se ilumina si no hay un “yo” que atraviesa el proceso?  ...

LÁZARO, EL LOKI ESPAÑOL

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La novela picaresca española , cuando se la mira con los ojos del mito y no con los de la sociología, revela una estructura que pertenece a la familia más antigua de relatos iniciáticos: la del héroe huérfano que acompaña a un dios ciego por tierras de gigantes.  Lázaro no es un niño pobre: es Loki en versión castellana , el Trickster que camina junto a Odín disfrazado de mendigo, igual que en la Edda el dios tuerto recorre el mundo acompañado por el astuto, el burlón, el que siempre encuentra la grieta por donde escapar.  El Ciego del Lazarillo es Odín sin disfraz : el que ha sacrificado un ojo para obtener sabiduría, el que conoce más que nadie, el que inicia mediante golpes, pruebas y paradojas. Lázaro, como Loki, aprende a base de engaños, de astucias, de heridas, de jarrazos que son relámpagos en miniatura.  Y el río del que procede, el Tormes, contiene en su nombre la clave hermética: TORMES es MORTES, el río de los muertos, el Nilo pobre donde Osiris es desmembr...

HIJOS DE GEA: DE LAS "TAIFAS" AL HOGAR GLOBAL

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  Durante siglos, la historia de España se construyó como un mosaico de territorios, fueros y excepciones. No nació como un proyecto común , sino como una acumulación de fronteras. Cada avance medieval añadía un nuevo reino, una nueva jurisdicción, una nueva identidad local. La unidad nunca fue un punto de partida, sino un espejismo tardío. Esa lógica fragmentaria —la del valle que se defiende a sí mismo, la del agravio convertido en bandera, la del privilegio como estructura— ha sobrevivido hasta hoy bajo formas modernas. Cambian los nombres, cambian las instituciones, pero la mentalidad de los antiguos reinos de taifas sigue latiendo en el fondo: territorios que se piensan a sí mismos como mundos separados , élites que viven de administrar la diferencia, discursos que convierten la frontera en identidad. El problema es que, mientras seguimos discutiendo como si estuviéramos en el siglo XII, el mundo entero ha cambiado de escala. La tecnología es global, la economía es global, la ...

COMPARACIONES SOCIALES: LA FUENTE DE LA INFELICIDAD

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La educación contemporánea ha convertido la falta de integración en un estigma. Quien no encaja en los objetivos sociales —familia, dinero, prestigio, productividad, reconocimiento— es señalado como defectuoso, inmaduro o fracasado.  Desde muy temprano se aprende que la valía personal depende de cumplir expectativas ajenas , de alcanzar metas que otros han definido, de ajustarse a una estructura que no admite desviaciones. Esa presión constante genera alienación: no porque el individuo falle, sino porque el modelo exige una forma de vida que no responde a la naturaleza humana.  A esa alienación se suma un mecanismo todavía más perverso: la comparación . Y la comparación, tal como se practica, es falsa desde el origen. Uno no se compara con “iguales”, sino con personas que han vivido otra vida.  Pueden ser vecinos, familiares, compañeros de colegio o de universidad, pero han sido forjados por fuegos distintos , bajo presiones diferentes, con lecturas variadas, comprensio...

COOPERACIÓN Y ÉXITO PERSONAL

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La cooperación es una de las capacidades más profundas del ser humano, pero también una de las menos reconocidas.  La sociedad contemporánea premia la autosuficiencia, la competencia, el logro individual, la visibilidad personal.  Quien coopera sin interés parece ingenuo; quien se implica en la obra de otro sin beneficio directo es visto como alguien que “pierde el tiempo”. La cooperación libre —la que nace del impulso de construir juntos, de aliviar el peso ajeno, de participar en algo que trasciende al individuo— no tiene prestigio social.  Y, sin embargo, es una de las fuerzas más transformadoras que existen. A esta falta de reconocimiento se suma un mito que distorsiona la percepción de la realidad: el mito del éxito singular.   La narrativa dominante insiste en que quienes llegan “arriba” lo hacen por mérito propio, por talento excepcional, por voluntad inquebrantable. Pero esa historia es falsa. Ningún éxito es singular.   Todo logro visible se sostiene s...

EL APOCALIPSIS DE LAS PANTALLAS

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La soledad urbana empuja a la gente hacia la pantalla como último refugio.  Los jóvenes se enganchan porque no tienen otra forma de pertenencia. Los adultos se enganchan porque no tienen otra forma de descanso. Los mayores se enganchan porque no tienen otra forma de compañía.  Los padres defienden el móvil como si fuera un órgano vital. Los profesores están desarmados, ridiculizados, denunciables. Los políticos permanecen dormidos, cobardes o vendidos. Las redes explotan menores sin pestañear. La ingeniería de la atención funciona como una droga legal. La ciudad se convierte en un desierto emocional.  Y, en medio de todo esto, el algoritmo crece como un dios sin rostro : define lo que existe y lo que no existe, decide qué temas merecen atención y cuáles deben desaparecer, moldea la conversación pública como un ventrílocuo que mueve los labios de millones sin que nadie note la mano que está detrás. Educa más que la escuela, pero sin pedagogía, sin ética, sin responsabilida...